Grandvalira empezará febrero con unas condiciones excelentes para la práctica de los deportes de nieve, las mejores hasta ahora de este invierno. La nevada del pasado domingo ha dejado unos 50 centímetros de nieve nueva en el dominio que han permitido al equipo técnico habilitar y ampliar el número de pistas abiertas al público. Los visitantes de la estación se encontrarán así 95 pistas a su disposición y 61 remontes operativos, lo que representa el 90% del territorio esquiable con el que cuenta esta temporada Grandvalira.
En total, los fanáticos de la nieve se encontrarán con 180 Km de 205 Km con cotas de entre 50 y 80 cm, la mayor propuesta esquiable de la Península que permite aprovechar al máximo la jornada.
Las previsiones meteorológicas para los próximos días apuntan a una bajada considerable de las temperaturas a partir del próximo jueves, que contribuirá, junto con las precipitaciones en forma de nieve que se han registrado durante la jornada de hoy, a conservar las cotas actuales. Aprovechando el descenso de temperaturas en los termómetros del dominio, el equipo de cañones mantiene la producción de nieve.
La vida del equimal esquimal
El Hotel Iglú Grandvalira recibe este sábado a los primeros clientes de la próxima temporada que podrán alojarse en una de las tres habitaciones que acogerá la original construcción temporal de hielo y nieve ubicada en Coma III-Edificio Xirixuca, de Grandvalira-Grau Roig. Los huéspedes podrán optar por una habitación estándar con capacidad para un máximo de 6 personas e ideal para grupos de amigos que quieran vivir una experiencia diferente, o bien por dos de las estancias románticas, para dos personas.
El curioso hotel, que ofrece la posibilidad de dormir como un auténtico esquimal con todas las comodidades, es el resultado de semanas de trabajo en las que se han trasladado 9.000 metros cúbicos de nieve que han dado forma a una decoración interna inspirada en detalles del Románico, con esculturas que combinan el uso de hielo y nieve compactada.
El equipamiento se completa con las zonas comunes abiertas al público: un restaurante de 78 metros cuadrados donde poder degustar una fondue, un bar y una terraza lounge con música ambiente donde tomar una bebida caliente y un jacuzzi.
El descenso más largo de los Pirineos
Experimenta el descenso más largo de los Pirineos desde el cabo de Tossa de Llosada a 2.560 metros de altitud hasta el pueblo de El Tarter a 1.710 metros. Disfruta de un recorrido de 9,6 km con un desnivel de 850 metros y, todo ello, sin quitarte los esquís.
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